Expeditions blog

Borneo: Un laboratorio vivo

La biodiversidad de Borneo ha inspirado a generaciones de exploradores y hoy en día atrae por igual a viajeros y científicos.
July 27, 2020

Las selvas de Borneo son una mina de biodiversidad: entre 1995 y 2010 se descubrieron más de 600 nuevas especies. Coral Keegan viajó a Borneo con National Geographic Expeditions y nos cuenta su experiencia a través de sus fotografías. A lo largo de 11 días, navegó por el río Kinabatangan, recorrió la selva prístina del valle de Danum y buceó por los arrecifes de coral del mar de la China Meridional. Así, conoció a la fauna exótica de este paraíso: crías de orangután, osos malayos e incluso rinocerontes de Sumatra, una especie en peligro de extinción.

 

Photo by Coral Keegan

Un orangután hembra y su cría comen las legumbres que les han dado en el Centro de Rehabilitación de Orangutanes de Sepilok, donde cuidan y liberan a orangutanes huérfanos y heridos. Las inmediaciones del centro son 43 kilómetros de terrenos protegidos donde los animales pueden vivir tras ponerlos en libertad. Dándoles comida sosa, los encargados del centro pretenden fomentar que los orangutanes busquen alimentos por sí solos.

 

Photo by Coral Keegan

Un oso malayo se despierta en el Centro de Conservación de Osos Malayos de Borneo (BSBCC, por sus siglas en inglés). En el primer día en Borneo disfrutamos de una visita privada al centro antes de su apertura al público y conocimos a estos osos en peligro de extinción de la mano de Wong Siew Te, consejero delegado y fundador del BSBCC.

 

Photo by Coral Keegan

Nos alojamos en el Sukau Rainforest Lodge, un Unique Lodge of the World de National Geographic, desde donde partíamos en barco en busca de fauna silvestre. Cada mañana y cada tarde navegábamos por el río Kinabatangan con nuestros guías, que señalaban los animales que avistaban a lo largo de la orilla. ¡Es increíble lo mucho que pueden ver unos ojos experimentados!

 

Photo by Coral Keegan

Mientras veíamos cómo retozaban en los árboles los macacos cangrejeros, nos dimos cuenta de que había un cocodrilo marino acechando en la orilla opuesta del río, a la espera de que alguno se cayera al agua y le sirviera de desayuno.

 

Photo by Coral Keegan

Tras un crucero matutino por el río, nuestro guía avistó este colugo que descansaba en los árboles de la zona de recepción del Sukau Rainforest Lodge. Los colugos o lémures voladores son planeadores hábiles y pueden recorrer hasta 70 metros entre árboles.

 

Photo by Coral Keegan

Durante nuestras excursiones por el Kinabatangan, las especies que más vimos fueron aves durmiendo. El martín pescador de la foto abrió los ojos en el momento exacto para inmortalizarlo y después volvió a los brazos de Morfeo.

 

Photo by Coral Keegan

Durante una de las excursiones tuvimos la suerte de ver a este orangután macho comiendo en una higuera bajo el sol matutino. Al parecer, los orangutanes solo desarrollan las bridas (esas mejillas enormes) si son machos reproductores dominantes. Los machos menos afortunados carecen de la testosterona necesaria para desarrollar las bridas. Parece que el de la foto debe de causar furor entre las hembras.

 

Photo by Coral Keegan

Durante nuestra estancia en la Reserva de Fauna de Tabin tuvimos la suerte de conocer a los dos últimos rinocerontes de Sumatra del Borneo Malayo. Viven en centros al cuidado de los miembros de la Borneo Rhino Alliance (BORA), una ONG que quiere salvar a la especie de la extinción. Para ello han recurrido a la tecnología reproductiva: extraen los gametos y las células germinales de los rinocerontes para intentar producir embriones viables en un laboratorio. En la foto, uno de los cuidadores de BORA alimenta a Iman, una hembra, durante su chequeo médico diario. El resto del día, el animal puede vagar por el recinto forestado y revolcarse en los pozos de lodo, uno de sus pasatiempos favoritos.

 

Photo by Coral Keegan

A veces, las inmediaciones del albergue son el lugar idóneo para ver animales salvajes. Este langur marrón formaba parte de un grupo de 15 individuos que retozaban en los árboles a pocos metros de la entrada del Borneo Rainforest Lodge. Los vimos jugar durante media hora hasta que se adentraron en la selva.

 

Photo by Coral Keegan

Cuando salíamos del valle de Danum, conseguí fotografiar un vencejo arborícola chico desde el coche. El ave inquieta se detuvo durante unos instantes mientras caía un chaparrón.

 

Photo by Coral Keegan

 
Disfruta de Borneo con National Geographic Expeditions.

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