No Monkeying Around: Amazing Facts about Mountain Gorillas

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Descubre datos fascinantes sobre los gorilas de montaña

¿Cuánto sabes sobre esta especie en peligro crítico de extinción y sobre Dian Fossey, la exploradora de National Geographic que dedicó su vida a los gorilas?
September 29, 2020

Han pasado más de 50 años desde que la legendaria primatóloga Dian Fossey empezó a observar a los gorilas entre la niebla de las montañas de Virunga. Su legado perdura en el Centro de Investigación Karisoke, en el parque nacional de los Volcanes, donde trabajan varios investigadores para conservar a la especie. Sigue leyendo para descubrir datos interesantes sobre los gorilas de montaña.

 

En las alturas: Los gorilas de montaña habitan los bosques de montaña de cuatro parques nacionales de Uganda, Ruanda y la República Democrática del Congo, a elevaciones que oscilan de los 2500 a los 4000 metros, o casi la misma altitud a la que un paracaidista salta de un avión.

 

Hay que comer verduras: Los gorilas, que son el gran simio de mayor tamaño, pueden medir hasta dos metros de alto, pesar más de 180 kilos y sus brazos pueden tener una envergadura de 2,4 metros. Mantienen su estatura con una dieta compuesta principalmente de raíces, brotes, frutas, apio silvestre y corteza y pulpa de árboles que sacan de los densos bosques de su hábitat. Los enormes músculos de las mandíbulas los ayudan a masticar la vegetación.

 

El origen de un movimiento: El primer campamento de Dian Fossey, en Ruanda, constaba de un par de tiendas de campaña improvisadas a las que llamó Centro de Investigación Karisoke, un nombre derivado de los dos picos que se alzan a ambos lados, los volcanes Karisimbi y Visoke. En 1967, poco después de la llegada de Fossey, un censo desveló que solo quedaban 240 gorilas en el parque.

 

La mujer de la montaña: Fossey —a quienes los lugareños llamaban Nyiramacibiri, o «la mujer que vive sola en la montaña»— fue la primera persona a la que se habituaron los gorilas. Pasó casi 18 años viviendo y observando a estos primates singulares, que comparten un 98 por ciento del ADN con los humanos.

 

La imitación es la forma más sincera de la adulación: En su reportaje, que apareció en la portada de la revista National Geographic en 1970, Fossey escribió que no le satisfacía el enfoque clásico del estudio de los animales, que recomendaba observar desde la distancia. «Me pareció que los gorilas sospecharían el doble de cualquier objeto extraño que simplemente se quedara sentado observándolos», escribió. Así que «intenté ganarme su su confianza y su curiosidad actuando como un gorila», en sus propias palabras, imitando su alimentación y su acicalamiento y, en última instancia, sus vocalizaciones. Fingió comer apio silvestre e incluso se dio golpes en el pecho, un símbolo de poder y fuerza en el mundo de los gorilas.

De la experimentación a la conservación: Fossey llegó con la única intención de estudiar el comportamiento de los gorilas y su hábitat, pero enseguida se convertiría en una acérrima defensora y protectora de los animales. Predijo que la especie en peligro crítico de extinción se extinguiría en las dos o tres décadas siguientes, menos de un siglo después del descubrimiento del gorila de montaña en 1902.

 

Un punto de inflexión: En la actualidad, las iniciativas de conservación que Fossey puso en marcha han duplicado la población de gorilas de montaña del parque nacional de los Volcanes y la especie es el único gran simio cuyas poblaciones están aumentando. Sin embargo, solo quedan unos mil ejemplares en estado silvestre, por eso el gorila de montaña es uno de los animales más amenazados del planeta.

 

En defensa de la fauna silvestre: El Dian Fossey Gorilla Fund, que dirige el Centro de Investigación Karisoke, cuenta con más de 70 rastreadores de gorilas sobre el terreno para vigilar y proteger a los gorilas de montaña en Ruanda y a los gorilas orientales de llanura del este de la República Democrática del Congo.

 

Haciendo el mono: Además de las expresiones faciales, los gorilas comunican sus sentimientos mediante el lenguaje corporal y las vocalizaciones. Al igual que los niños revoltosos, los gorilas jóvenes juegan al pillapilla e incluso dan volteretas. Además, los gorilas consideran que mirar fijamente es una señal de hostilidad.

Embarazo geriátrico: Fossey falleció hace más de 30 años, pero un gorila que conoció y estudió vivió hasta 2019: se trata de Poppy, una hembra que sorprendió a los investigadores al dar a luz en 2018 a los 41 años, a la edad más avanzada documentada en gorilas.

Observa a los gorilas de montaña en su hábitat natural en los safaris de National Geographic en Ruanda y conoce en profundidad el legado de Dian Fossey durante una visita al Centro de Investigación Karisoke, en el parque nacional de los Volcanes.

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