Hidden Alaska: 10 Surprises for Travelers on the Final Frontier - National Geographic Expeditions

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La Alaska secreta: 10 curiosidades para los viajeros

Alaska es un país diverso y salvaje, lleno de rincones escondidos y sorpresas que dejarán a los viajeros sin aliento.
January 30, 2020

Alaska es un lugar salvaje donde los osos pardos deambulan libremente, los glaciares llenan los fiordos y las montañas rascan el cielo. Más allá de sus atracciones principales, Alaska es un paraíso lleno de secretos: desde sus civilizaciones ancestrales hasta los restos volcánicos de las antiguas erupciones, Alaska tiene muchas historias sorprendentes que contar.

 
El cielo es un paisaje
En cualquier momento, una mirada al cielo de Alaska puede ser una sorpresa. El cielo de Alaska es un paisaje en sí mismo, con nubes cambiantes, colores vivos y todo tipo de aves que vuelan creando formas enigmáticas. En los meses de verano, los viajeros pueden ser testigos del “sol de medianoche”, cuando la luz del sol se mantiene viva todo el día. De septiembre a marzo, en cambio, los viajeros tienen la oportunidad de ver las increíbles auroras boreales.

 
Un clima único
Alaska tiene un clima único, con grandes variaciones de temperatura, luz solar y precipitación. La ciudad de Ketchikan, por ejemplo, es extremadamente lluviosa, con más de 3.800 mm de lluvia al año, mientras que la ciudad de Utqiagvik (anteriormente conocida como Barrow), en el extremo norte, no recibe más de 114 mm de lluvia al año. Aunque poca gente lo diría, el Bosque Nacional Tongass, una reserva que cubre casi 7 millones de hectáreas, alberga la selva templada más grande de la Tierra. A pesar de estas zonas húmedas, Alaska en su conjunto tiene un clima bastante seco.

 
Un paraíso para los hongos
A lo largo de la costa sur de Alaska, la flora prospera y, en su sombra, se abren paso extraordinarios hongos y musgos. De las aproximadamente 70.000 especies de hongos en todo el mundo, existen varios miles en los bosques de Alaska, creando un suelo boscoso de formas extrañas y colores vivos.

Verduras de tamaño récord
Las más de 20 horas de luz solar en verano hacen que los cultivos, incluidos el brócoli, el repollo, la calabaza y el melón, crezcan hasta tamaños récord. Más allá de las verduras, Alaska es un paraíso para los amantes del pescado. Los pescadores entran y salen del famoso puerto pesquero de Dutch Harbor en Unalaska durante todo el año, alimentando a la población local con sus capturas de salmón y cangrejo.

 
Variedad étnica
Alaska es un país antiguo. Hace unos 20.000 años los ancestros de Alaska cruzaron Beringia, más conocido como el estrecho de Bering, hacia lo que ahora llamamos América del Norte. Hoy en día todavía existen distintos grupos étnicos que comparten su cultura con los viajeros. Remanentes de estos antiguos estilos de vida existen en todo el estado y se presentan en todo tipo de formas: desde los icónicos tótems Haida y Tsimshian hasta las canciones y bailes transmitidos de generación en generación.

 
El bosque petrificado
Entre los muchos milagros paisajísticos de Alaska se encuentran las Islas Aleutianas, una cadena de volcanes de 1.700 kilómetros que forman el borde norte del Anillo de Fuego del Pacífico. Hace millones de años, un bosque de secuoyas en la costa de la isla Unga fue enterrado y petrificado por una erupción cercana. Hoy en día, los troncos blancos permanecen en las playas, visibles durante la marea baja y revelan a los visitantes el poder de la naturaleza.

 
Aves por doquier
Muchas personas asocian Alaska con la famosa águila calva, pero Alaska cuenta con muchas otras aves increíbles, como las águilas marinas, los búhos nevados y los halcones peregrinos. El Alaska Raptor Center en Sitka es una parada indispensable para los amantes de las aves, con información sobre los majestuosos depredadores del cielo y sobre su labor de curación y rehabilitación de las aves rapaces nativas de Alaska que han sido heridas en la naturaleza.

 
La sinfonía de Alaska
Los sonidos de Alaska son un viaje en sí mismos: el estallido del hielo al caer en el agua de mar casi congelada, la canción de una ballena bajo las olas, el silencio de la selva templada contrastado con el ruido de las gotas de lluvia los impermeables, aves marinas cantando, pinos susurrando con el viento. Los sonidos te envuelven y te ayudan a comprender algunas de las formas misteriosas en que actúa la naturaleza en este rincón del mundo.

 
Hogares en los acantilados
Los icónicos acantilados de la costa suroeste de Alaska rivalizan con la belleza de los acantilados de Moher en Irlanda. En la hora dorada del atardecer las colinas verdes contrastan con el mar. En lo alto de estos acantilados, existen pequeñas terrazas y cuevas poco profundas donde, si tienes suerte, puedes ver cabras montesas y osos negros y marrones que eligen refugiarse en lo alto de estos acantilados.

 
Piscinas naturales
Alaska tiene casi 55.000 kilómetros de costa, una característica geográfica que permite la formación de innumerables piscinas naturales que se crean en función de las mareas y que albergan pequeños ecosistemas. Estas piscinas son una exhibición de biodiversidad con especies como caracoles sin cáscara, cangrejos ermitaños, estrellas de mar, almejas, erizos de mar, camarones, etc.

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